Un pequeño empujón

En esta ocasión toca estrenar la sección de devocionales, la cual constará de escritos más ligero y sin profundizar mucho doctrinalmente, pero siempre fundamentados en lo que la Palabra de Dios dice. Esta es una de las secciones en las que cualquiera que así lo desee puede colaborar, y por lo tanto espero que sea una de las más activas.

Esta mañana leí algo que desde hace tiempo hizo eco en mi mente: Cuando el pueblo de Israel, perseguido por los egipcios, cruzó el Mar Rojo. Éxodo 14:22-23 Entonces los hijos de Israel entraron por en medio del mar, en seco teniendo las aguas como muro a su derecha y a su izquierda. Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo. Si profundizáramos en la Escritura podríamos encontrar muchos motivos por los cuales Dios quiso que faraón y su ejército siguieran a Israel en el desierto, pero en esta ocasión se trata de encontrar en la “superficie” una Palabra nueva para nuestra vida.

No sé a ustedes, pero a mí me da mucha curiosidad el hecho de que después de que faraón dejara libre a Israel de pronto dijera “¿Saben qué? Mejor no” y fuera tras ellos. ¿Para qué lo quiso así Dios? Si nos ponemos en los zapatos del pueblo de Israel… bueno, en lo que sea que usaban en ese tiempo, podemos ver algo asombroso que muchas veces pasamos por alto: ¡Tuvieron que atravesar el Mar Rojo! Sólo visualicemos ese momento para darnos cuenta de lo que han de haber sentido; Moisés levanta la vara y divide el mar, a cada lado se ve como un muro de agua aparentemente sostenido por nada, voltea hacia el pueblo y les dice “¡Crucemos!”, ¿Creen que, de no estarlos persiguiendo el ejército egipcio, Israel hubiera cruzado por en medio del mar? Honestamente lo dudo, ¡Ni siquiera sé si yo lo haría! Pero ese es el punto, Israel necesitaba que los egipcios los persiguieran para que así se atrevieran a cruzar por en medio del Mar Rojo, Israel necesitaba “un pequeño empujón” para confiar y depender de Dios; era su única opción.

Hoy en día cuando tengamos algún problema, algún dolor, alguna necesidad, pensemos si no es el Señor diciéndonos que debemos confiar y depender más de Él, que nos pongamos a orar, a leer Su Palabra, que hagamos algo para Él. En lugar de lamentarnos por lo que pasa veamos lo que Dios desea lograr con eso, pues seguramente nos está dando “un pequeño empujón” para que lleguemos al otro lado del mar.

Posts relacionados:

Deja un comentario